A, B, C...
Y entonces me pregunto por qué ahora parece ser que es extraño querer hacer las cosas como en mi cabeza deben ser.Cuando era niña aprendí el alfabeto en su extricto orden, no era como yo quería o como me fuera más fácil recordar, A, B, C, D.... y ese fue el inicio, luego vinieron las tablas de multiplicar: (esas si nunca se me quedaron ni en orden ni en desorden), y bueno soy de familia católica ni que de cir de los santos sacramentos.
Y aqui vamos...
Aunque no soy de una devota ferviente y aunque he vivido en concubinato en el pasado, confieso que es el momento de hacer bien las cosas, es decir, conocer al alquien, tener un noviazgo, recibir al porpuesta de matrimonio, CASARME, como sea pero casarme y posterior a eso tener a mis hijos y finalmente formar una familia y vivir todo lo que ello conlleva, (sé que no es fácil) pero eso es lo que a mis casi 40 años quiero, y creo que me lo merezco.
Bueno pues en ese camino del "querer" me he encontrado con diferentes opiniones o señalamientos con respecto al porque esperar, porque no ver si se puede intentar algo distinto, porque no "vivir" primero (qué! acaso ya no estamos vivos? o esto es walking dead?) o que tal por que no vemos si puedes quedar embarazada...como si esto último fuera una condicional.
Lo cierto es, que no importa como los demas vean el orden de las cosas. no se si los demas aprendieron el alfabeto al revés, tal vez si, tal vez no, no me importa, importa como lo veo y como lo quiero y como individuo tengo el derecho divino de desear y de pedir, cada uno de nosotros lo tenemos.
Yo quiero mi alfabeto, lo quiero completo y en su estricto orden
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